Hoy me toca despedirme de ti, y no encuentro palabras suficientes para agradecerte todo lo que me regalaste. Llegaste a mi vida para llenarla de alegría, compañía y amor incondicional, y eso es algo que siempre llevaré en mi corazón.
Fuiste más que mi perrita; fuiste mi amiga fiel, mi consuelo en los días difíciles y mi felicidad en los días buenos. Gracias por cada mirada llena de ternura, por cada movimiento de tu colita cuando me veías, por cada momento en el que simplemente estabas a mi lado sin pedir nada más que cariño.
Me duele no poder abrazarte ahora, pero me consuela saber que donde estés ya no hay dolor, solo paz. Quiero que sepas que fuiste profundamente amada, que tu vida fue importante y que dejaste huellas eternas en mi corazón.
Siempre serás parte de mí. Siempre serás mi Zaira, mi compañera hermosa. Corre libre, juega feliz y espérame algún día, porque el amor que nos une no termina con una despedida.
Con todo mi amor
Cesc, Georgina, Lucía, Cesc, Jordi, Vanessa y Carlota.