Nos enseñaste a querer sin condiciones, a amar sin pedir nada a cambio. Nos enseñaste que el amor verdadero también tiene plumas, alas y un corazón inmenso. Me levantaste más veces de las que crees, incluso en los días en los que yo no sabía cómo seguir.
Hoy nos toca despedirnos de ti, y duele más de lo que las palabras pueden explicar. Te llevas una parte de nostros, una parte de mi rutina, de mi alegría, de mi hogar. Nada va a ser igual sin ti. Llegar a casa y no verte alegrarte como una loca al vernos, no sentir esos besos de guacamaya llenos de ruido y amor, no escucharte esperarnos… todo eso deja un silencio que pesa.
Gracias por cada momento, por cada mirada, por cada travesura, por cada vez que nos hiciste sonreír sin saber que lo necesitabamos.Gracias por enseñarme que el amor no se mide en tiempo, sino en lo profundo que se queda en el alma.
Hoy te decimos que nos esperes, como siempre te decíamos, pero esta vez desde un lugar donde no exista el dolor. Vuela libre, vuela en paz. Aquí te quedas para siempre, en nuestros recuerdos, en nuestro corazón, en cada rincón de casa donde tu amor sigue viviendo.