desde que llegaste, llenaste todo con tu forma de ser. Eras juguetona, traviesa y curiosa, siempre metiéndote donde no tocaba, siempre descubriendo algo nuevo. No parabas quieta ni un segundo, inquieta como tú sola, pero al mismo tiempo tan cercana… siempre queriendo estar conmigo.
Tenías esa manera especial de hacerte notar, de convertir cualquier momento en algo tuyo. A veces eras un torbellino, otras simplemente te quedabas cerca, y sin hacer nada más, ya lo cambiabas todo. Porque contigo no solo había movimiento, también había calma.
Transmitías paz y calidez de una forma que cuesta explicar. Como si supieras cuándo acercarte, cuándo acompañar, cuándo simplemente estar.
Ahora el espacio se siente distinto sin ti. Se nota tu ausencia en los pequeños detalles, en esos momentos en los que esperaba verte aparecer sin más. Pero incluso así, sigues presente de otra manera.
Gracias por cada instante, por cada gesto, por todo lo que fuiste. Fuiste pequeña, sí… pero dejaste algo muy grande.
Allá donde estés, que sigas volando libre, sin límites, con esa energía que siempre tuviste. Y si hay algún lugar donde las almas descansan, sé que lo estarás llenando igual que hiciste aquí. Descansa en paz pequeña, te quiero mucho!