Hola, mi príncipe azul: No me puedo creer que esté escribiendo estas palabras. Al final, sabemos que esto es algo inevitable, pero nunca nos paramos a pensar realmente que este día iba a llegar. Jeiner, sé que nuestro vínculo fue, es y será eso tan especial que solo entendemos tú y yo; se habla mucho de la importancia de las personas en nuestras vidas, de que somos seres que necesitamos del otro para vivir, pero poco se habla de cómo las mascotas llenan nuestro corazón. Jeiner, tú llegaste a esos rincones a los que nadie jamás llegará, los llenaste de amor y comprensión, y me diste una razón por la que seguir luchando a pesar de las muchas adversidades por las que he pasado estos últimos años. En cada obstáculo, tú me mirabas y me llenabas de fuerza y tenacidad; los problemas pasaban a ser insignificantes, volátiles. El impacto que has tenido en mí me ha salvado la vida. Eras un gato tan especial, Jeiner, que puedo decir orgullosamente que contigo ya lo viví todo y entendí el significado real del amor, que a veces viene en pequeñas dosis, miradas, caricias. ¿Cómo es posible que la vida nos arrebate un tesoro así? Pues porque somos títeres de su crueldad. Pequeño, gracias por cuidar de mamá también. Te echamos mucho de menos. Aportabas todo en nuestro hogar; ahora solo hay silencio, frío e incertidumbre. Gracias también por estar cuando el mundo me daba la espalda y la cara de la incomprensión. Como persona queer, tú me diste el cariño que desesperadamente buscaba en otros lados y me viste crecer y evolucionar a la persona que siempre estuvo en mí. La cuidaste, la quisiste, la regaste cada día y formaste una pieza central en mi florecer. Solo espero que todo lo que tú me aportaste, yo te lo devolviera de la misma manera, aunque no hay vidas posibles para eso. Espero que allá donde estés me recuerdes, me cuides y te hayas sentido amado; que allá donde vayas les cuentes a tus compañeros lo orgulloso que estuviste conmigo. Si tomé malas decisiones en tus últimos días, perdóname: no se puede hacer daño a lo que significa para mí el mundo. Y una cosa más, que será lo único que deseo: espérame. Espérame, porque no hay lugar o persona con la que quiera pasar el resto de mi eternidad. ¿Cuántos amores se pueden tener a lo largo de la vida? Mi respuesta sería que contigo, Jeiner, los he vivido todos. Vuela muy alto, príncipe; nos vemos pronto. Te amo, London.