YEIKO

11/02/2026

Yeiko,
mi pequeño gran compañero.

Fuiste más que un perro.
Fuiste calma, fuiste consuelo, fuiste hogar.
Con tu forma tranquila de estar, con tu mirada noble, sabías cuándo mi alma necesitaba apoyo sin que yo dijera una palabra.

Eras cariño puro.
Amable, paciente, siempre cerca.
Un corazón enorme en un cuerpo pequeño, un Shih Tzu espectacular que llenó mi vida de felicidad.

En los días difíciles fuiste mi refugio,
en los días buenos, mi alegría.
Nunca pediste nada, y lo diste todo.
Tu amor fue leal, sincero y profundo.

Hoy duele tu ausencia como duele lo verdadero.
Pero sé que no te has ido del todo:
vives en mis recuerdos, en mi corazón,
en cada instante en el que me ayudaste a seguir adelante.

Y no me cabe duda de que volveremos a jugar juntos algún día.
Hasta entonces, te llevo conmigo.

Te quiero, amigo mío.
Descansa en paz.