Hace solo una semana estabas aquí y ahora tu ausencia pesa más de lo que sabíamos que podía doler. Dejaste un silencio enorme, un hueco imposible de llenar, porque tu amor ocupaba cada rincón de nuestra vida. Nos regalaste felicidad sin pedir nada a cambio, compañía y un amor puro que solo tú sabías darnos.
Gracias por cada momento, por tu lealtad, por tu alegría y por enseñarnos lo que significa querer de verdad. Aunque ya no podamos abrazarte, vivirás siempre en nuestros recuerdos y en nuestro corazón.