Yoko, no te imaginas el vacío tan grande que me has dejado.
¿Sabes? Aún escucho tus patitas, tu forma tan especial de pedirme mimos, esa carita tan preciosa... te echo de menos entero, mi pequeño.
No sé si existirá otra vida... pero, si es así, ojalá que cuando llegue mi día tú me estés esperando.
Gracias por acompañarme durante estos 13 años.Y ahora ya puedes correr otra vez, dar esos paseos que nos daban la vida y descubrir todos los rincones que nos quedaron por descubrir.
Te amo, mi pequeño Yoko. SIEMPRE te llevaré en mi corazón.