Wilson, Wilsoncito, súper Wilson, señor Wilson; nuestro gato loco, nuestro gato sexy; campeón olímpico de salto, intrépido escapista, parlanchín, escandaloso, chafardero, terco, leal, aventurero; tan simpático y tan gruñón al mismo tiempo; nuestra adorable panterita, qué tristeza tan enorme fue tener que dejarte marchar.
Tú que esperabas agazapado tras la puerta para escabullirte entre mis piernas cuando entraba en casa; tú que intentabas subir más arriba del techo y que con tanto interés observabas el mundo desde la ventana, al final te has salido con la tuya y ahora estarás muy arriba, explorando el infinito y más allá.
Nosotros, aquí abajo, te seguimos queriendo y recordando. Ya no tendremos quien salga a recibirnos a maullido pelado al volver del próximo viaje. Tu hermano mayor humano ya no tiene quien le siga con devoción por toda la casa, y tu hermano menor felino ya no tiene a quién seguir a todas partes como una sombra. Los tres te hemos adorado, y te damos las gracias por habernos acompañado todos estos años y haber sido un super gato tan excepcional.