Hoy cerramos un ciclo que nos duele en el alma, pero lo hacemos habiendo estado a tu lado hasta el último segundo, cogidos de la mano los tres, exactamente como siempre vivimos: unidos.
Gracias por cada día, por cada mirada llena de luz, por vuestra compañía incondicional y por habernos enseñado lo que significa el amor verdaderamente puro. Nos ha costado un mundo ir a buscar tus cenizas porque aceptar que ya no estás de forma física quema por dentro, pero nos consolamos sabiendo que jamás te irás de nuestro corazón.
Nos dejas un vacío enorme, pero también un legado de recuerdos maravillosos que nos acompañarán para siempre. Vuela alto, pequeña. Tus papis nunca, nunca te van a olvidar.