Dash, llegaste a mi vida el 13 de noviembre de 2025 y la iluminaste como un rayo de sol naranja. Aunque el destino decidió que nuestro tiempo juntos fuera más breve de lo que merecías, cada uno de esos días bastó para entregarte todo mi corazón.
Luchaste con valentía contra tu enfermedad, y elegir el camino de la paz para ti fue la decisión más difícil, pero también el acto de amor más puro y desinteresado que pude darte: cambiar tu dolor por el mío. Me quedo con el consuelo de haberte cuidado, protegido y amado sin condiciones. Gracias por cada ronroneo y por enseñarme la fuerza de tu tierno espíritu. Descansa en paz, mi pequeño valiente. Siempre vivirás en mí.